Pedro Sánchez, en el Congreso

La crisis del coronavirus alcanza a todos los lugares del mundo y también, con gran fuerza, a los sectores productivos. Incertidumbre es la palabra estrella que define la situación. Los posibles escenarios futuros son tantos y tan diferentes que ni desde el despacho de Kristalina Gueorguieva, actual directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), saben cual es el acertado.

La realidad es que la economía mundial, y en concreto la española, nunca antes se había visto en una situación similar. Tras la crisis de 2008 se analizaron las malas conductas realizadas por los banqueros y se impusieron medidas para evitar que se repitiese en un futuro cercano, pero esta vez es diferente.

En primer lugar, es una crisis sanitaria, lo cual deja a la economía en un segundo plano. Ahora, la prioridad no es salvar a los bancos y con ello los ahorros de miles de trabajadores, es evitar que la población se contagie y muera a causa del virus. Además, todos los enfoques económicos están supeditados a la evolución de la crisis sanitaria, porque dependiendo de cómo se desarrolle tendrá un impacto distinto. La economía está ahora mismo en manos de los sanitarios.