Zidane, en el último partido de Liga, ante el Mallorca.

Zinedine Zidane salió a la rueda de prensa con la noticia caliente del despedido del entrenador de su rival de mañana. No estará Abelardo en el banquillo, que cierra un periodo corto y nefasto en el Espanyol. Lo deja camino del descenso y en vísperas de recibir al líder. El Real Madrid quiere aprovechar el desasosiego de su adversario para sacar otros tres puntos esenciales en el apretado duelo por el título con el Barcelona.

El francés cree que sus hombres han vuelto con hambre de balón, que eso se nota en el campo (cuatro triunfos en cuatro partidos) y destaca la labor atrás, con Courtois optando al Zamora. «El trabajo defensivo es lo más importante hoy en día», recordó.

La conferencia se deslizó por un camino inesperado cuando Zidane habló con sinceridad de su futuro, al comparar su carrera con la de Sergio Ramos. Se trastabilló un poco al responder, sacando sin querer (se supone) un tema intersante. No sabe si el central andaluz se va a retirar de blanco, ni tampoco él mismo. «No voy a estar 20 años entrenando», soltó para descabalar las preguntas previstas. ¿Un aviso de que tiene fecha de caducidad? Su espantada de 2018 está muy reciente, dejando la advertencia clara de que es un hombre no apegado a la silla, que si no encuentra motivaciones, adiós.

No dio más detalles, aunque sí dejó claro que por ahora sigue con ganas. «Disfruto día a día y tengo suerte de entrenar a los mejores. Disfruto mucho en los partidos, pero más en los entrenamientos. Ahí es la hostia«, reconoció.