El Barcelona ya es equipo de octavos de final de la Champions League tras ganar fácil al Dinamo de Kiev, que dice adiós al torneo, por un contundente 0-4 que no llegó hasta la segunda mitad.

La ausencia de Messi, De Jong y otros obligó a un once inédito, con desconocidos para el gran público como el canterano Mingueza, con Junior como referente atrás y Coutinho obligado a ser el líder arriba, ya que Griezmann se quedó en el banquillo.

No fue una primera mitad con mucha acción. La posesión culé, desbordante en la estadística, apenas se tradujo en ocasiones claras. No en vano, el primer disparo fue a la media hora, del propio Coutinho, que se fue al lateral y otra de Trincao, que tampoco puso en mucho peligro el empate. Ter Stegen tampoco tuvo mucho trabajo, hasta que al final de la primera parte sacó una gran mano a disparo de De Pena.