Patricia Rodríguez, en su despacho del Martínez Valero.

De las reuniones presenciales en el despacho a las videollamadas. «El día se ha vuelto infinito», cuenta Patricia Rodríguez. En estas fechas, la directora general del Elche CF debería estar cerrando las cuentas del ejercicio, presupuestando inversiones en fichajes para la próxima temporada, ventas, renovaciones, contratos con patrocinadores y, en el escenario soñado, preparando el playoff del ascenso a Primera. «Todo con la certidumbre que te dan los años de experiencia en este mundo». Sin embargo, su día a día se transformó desde que la pandemia congeló todo en marzo.

Patricia Rodríguez fue la primera mujer ejecutiva en un club de fútbol y está a punto de convertirse en la primera vicepresidenta de LaLiga en representación de los clubes de Segunda. En 2014 pinchó en la oferta de un portal de empleo para ser directora financiera de una compañía y resultó ser la SD Eibar. Con el ascenso de los armeros, se convirtió en CEO y desde entonces su carrera ya no se ha desligado del deportes y del fútbol profesional. En el verano de 2019 se unió al Elche para sanear un histórico con el que ya se había cruzado: su descenso administrativo por deudas mantuvo a su Eibar en Primera la temporada 15/16.

A pesar de su amplia y reconocida experiencia en la gestión, el Covid ha enfrentado a la directora general a retos impensables. «Nunca hubiera imaginado tener que hacer un ERTE en un club de fútbol», confiesa. «Pero es que nadie podía pensar en el escenario social, económico y sanitario que íbamos a tener en este país. El ERTE fue una decisión muy difícil y muy meditada, pero la tuvimos que tomar», aclara. Ella misma firmó su propio recorte para poder sostener la viabilidad de un club que lleva cinco años intentando levantar cabeza.